domingo, 4 de junio de 2017

Nueva tristeza. A mediodía me entero de la muerte de Juan, el Goytisolo más díscolo, el insobornable. La actualidad dura tan poco, y es tan larga la vida, que casi nadie recordaba que llevaba enterrado en su autoexilio de Marrakech veinte o veinticinco años, hasta que en 2014 a alguien le apeteció revivirlo unas horas para hacerle los honores del Premio Cervantes. Hoy, esta noche -el mismo día en que la secuela sin historia de un partido de fútbol colma un tercio del telediario, diecisiete largos minutos con distintas conexiones, grabaciones domésticas, gloriosas instantáneas y duplicidades informativas-, la cadena pública de televisión concede al autor de Coto vedado un apunte luctuoso de dos minutos. He aquí esa proverbial intuición que el moderno periodismo tiene de lo que al contribuyente le interesa.

1 comentario:

Adriana Torres Martínez dijo...

Plenamente de acuerdo. Lo firmamos los dos. Así nos va