jueves, 10 de octubre de 2019

26VIII2019
Imagen: Diarios de Cesare Pavese y análisis de sus cartas, ambos en italiano.
Texto: El 17 sale de la casa a la que ya no volverá. En la estación Porta Nuova duda entre subir a un tren u hospedarse en el céntrico Albergo Roma. El 18 escribe en su diario: "Todo esto da asco. Una palabra. Un gesto. No escribiré más". Todavía saca fuerzas para hilvanar a la desesperada unas cuantas cartas: a su hermana, a una muchacha, a varios amigos... La noche del 26, en la cima del éxito literario pero en el infierno íntimo de la soledad y el desamor, en su cuarto de hotel, Pavese se atiborra de somníferos e invoca los ojos de la muerte. Fue en Turín, agosto del 50.

27VIII2019
Imagen: Señales de tráfico flanqueadas por palmeras.
Texto: Algunos días veo señales en todo lo que miro, mientras que otros me ensimismo y me invade un profundo desinterés, una apatía cegadora. Pero las señales siguen ahí, más o menos obvias, más o menos crípticas, esperando que alguien las identifique y las descifre. Ellas se insinúan y se yerguen con su vasta carga de significados: imperativas a veces, otras flexibles, a menudo confusas y contradictorias. Solo la interpretación crítica nos redime de su asedio.

28VIII2019
Imagen: Ruinas de un cortijo en la sierra de Moratalla.
Texto: Fotografía del viernes pasado realizada sobre otra fotografía que revelé en papel hace nueve años.
La frondosidad del árbol, la evocación romántica de las derruidas paredes de piedra y hasta el azul del cielo me trasladan, sí, nueve veranos atrás; pero también a los domingos innumerables de la niñez y la adolescencia en que mis padres preparaban lo necesario para disfrutar del día en ese paraje de monte donde no faltaba el manantial de agua fresca. Y siempre, elevada en la distancia, cerca del camino, la imagen perenne de la "casa de la muerte". Qué tiempos...

29VIII2019
Imagen: Mi larga sombra matutina entre las vías del ferrocarril.
Texto: Ya propicien la nostalgia o el ansia de aventura, ya remitan a las incertidumbres que jalonan el destino o a las fantasías con que se entretiene la memoria, es indudable el prestigio de los raíles ferroviarios y su imperio en la órbita de las evocaciones poéticas. Difícil no mirarlos, al cruzar, con una sensación de fragilidad y gratitud, como si en ellos pudiera leerse un fragmento de nuestro albedrío, unas líneas que no sabremos descifrar pero que de algún modo nos incumben.

30VIII2019
Imagen: Pose de mi padre en mitad en su huerto.
Texto: A mediados de agosto me mostraba con orgullo los dos primeros tomates. Desde hace lustros se reserva la mejor simiente, la pone a secar sobre papel de periódico, la planta en minúsculos cubículos que humedece a diario con un spray, luego lo traslada todo al espacio en el huerto que rota de año en año, abona con estiércol que le procura algún vecino, pone cañas cruzadas para elevar barracas donde se apoyen los tallos, riega cuando lo cree necesario... Los tomates maduran -dice- en las noches de luna; le salen grandes y algo deformes, pero su sabor no se parece en nada a los del mercado. Con suerte, el milagro se prolongará hasta noviembre. Es mi padre.

31VIII2019
Imagen: Mano de mi hijo sosteniendo un dinosaurio, su esqueleto de juguete.
Texto: Me pregunto qué será de este mundo cuando la coherencia práctica y las bendecidas leyes de las ideologías de derecha triunfen definitivamente sobre las consabidas utopías y las elementales contradicciones inherentes a la izquierda.

01IX2019
Imagen: Tarde luminosa de lluvia y sol.
Texto: Con frecuencia, en un solo día e incluso en una sola hora (y a veces en fracciones más cortas, como un abrir y cerrar de ojos) algo nos desliza de la luz a la oscuridad o de la alegría a la tristeza, y viceversa, sin que ninguna señal externa ni interna, nada perceptible ni imperceptible a través de los sentidos, nos insinúe siquiera el atisbo de una causa razonable, de un desencadenante sensato, de un porqué.
¿Habría arcoíris cuando no existían aún hombres u otros seres para mirarlos?

martes, 8 de octubre de 2019

19VIII2019
Imagen:Torre de catedral entre dos edificios altos.
Texto: Atardecer de verano en la ciudad. Precoces luces de neón ciegan aquí y allá la hegemonía del crepúsculo, que sin embargo se abre paso edificios arriba y sube como un río de cielo vertical entre laderas de balcones. La torre catedralicia incrusta su aguja afilada en las alturas mientras yo la miro como todos la miran, mientras yo la veo como nadie la ve.

20VIII2019
Imagen: Grafiti sobre cemento a ras de suelo: "Los animales sienten".
Texto: Si reaccionan al frío y al calor, al hambre y a la sed, a las caricias y a los golpes, al dolor físico y al otro, es obvio que sienten. Pero la cuestión de fondo, antigua, es determinar al fin si los animales también tienen alma. En un insólito episodio de la historia de la filosofía, el loco Nietzsche, inspirado por un personaje de Dostoievski, abrazó un caballo para, probablemente, oponerse al juicioso y racional Descartes. A lo mejor, pensándolo bien, el alma no se tiene: el alma se gana.

21VIII2019
Imagen: Fachada urbana con pintadas superpuestas, con efecto de espejo retrovisor.
Texto: Desde Altamira y quizá desde antes, el hombre y quizá la mujer han sentido la necesidad de representar sus sueños y sus miedos, su orden y su caos, su percepción del mundo, en suma, para invocar a cualquier dios o simplemente para sorprender a sus semejantes.
Esta pared fotografiada ayer en una calle céntrica de Murcia no es -siéndolo- más asocial y deplorable y vomitiva que los cientocuarentaytantos caracteres que algunos líderes cuelgan en su "muro" para excitar la intolerancia y el odio de la masa, más manipulable cuanto más inculta.

22VIII2019
Imagen: Pasarela metálica sobre las obras de soterramiento vial.
Texto: Era el último abril. Me hallaba en las inmediaciones de un aeropuerto esperando a mi hija cuando el teléfono registró un correo: "Ha fallecido nuestro antiguo compañero (...) El entierro es esta tarde, a las siete, en el tanatorio (...)". Él y yo sintonizábamos, creo; solíamos hablar de lecturas y autores; fue él quien me descubrió los diarios de Ribeyro, por ejemplo. Supe de su destructiva enfermedad, al poco de jubilarse, pero no habíamos vuelto a encontrarnos.
Abracé a mi hija pensando que esas serán las mismas o parecidas palabras que alguien usará para informar a otros cuando el muerto sea yo.

23VIII2019
Imagen: Vieja construcción en un espacio que fue de huerta.
Texto: Esas casas que envejecieron en la carne viva del ladrillo, destinadas (por dejadez ajena o por su propio infortunio) a una indigencia perpetua, anacrónica, sin que su hacedor o sus sucesivos moradores se decidieran a vestirlas con una pudorosa veta de yeso o de cemento, con una humilde capa de pintura barata.
Así, como esas casas, tantos hombres y mujeres que pasan por el mundo...

24VIII2019
Imagen: Concierto de jazz en un recodo de la calle Mayor de Moratalla.
Texto: La belleza -hablo del arte, de la singularidad que alegra el mundo, de la música entendida como extensión del alma- cobra su naturaleza en el rincón más insospechado, donde menos se la espera. Ellos llegaron con sus bártulos, probaron y probaron el sonido, interpretaron sus temas ante un público desacostumbrado y se fueron sin más. Pero ese espacio hasta entonces insensible quedó bañado en luz, henchido de la eternidad que todo instante implora. Hace, hoy, un año.

25VIII2019
Imagen: Evocación de terraza y mar, con cigarrillo en primer plano.
Texto: No creo, como sostiene cierta filosofía, que nuestros sentidos nos engañen en la percepción del mundo: al revés, prefiero pensar que el mundo es una multiplicidad de realidades subjetivas que, en su conjunto, acaso configuran eso que entendemos como la verdad objetiva. Me seduce la idea de que el paisaje es una prolongación íntima del ser, un cristal más o menos diáfano que recoge y devuelve el "ánima" de quien lo observa.

viernes, 13 de septiembre de 2019

12VIII2019
Imagen: Cojín con letrero: "LO IMPOSIBLE sólo tarda UN POCO MAS".
Texto: Va uno distraido, apreciando o rechazando cada reclamo del fantástico bazar de muebles y otros objetos aledaños (a menudo inútiles o meramente decorativos), y de pronto se topa con esa frase que alguien tuvo que pensar para que otro la aprobase y otro la imprimiese, multiplicándola en serie sobre el tejido del producto. Ninguno de ellos imagina que esa frase así escrita provocará meses después, en el salón de una casa de un país lejano, una riña mortal entre dos cuñados. La causa, el viejo debate de las mayúsculas y las tildes.

13VIII2019
Imagen: Tres palmeras, un ciprés y un edificio de varias plantas.
Texto: "Alto soy de mirar a las palmeras", cantó la musa hernandiana, el genio solidario del hombre de las tres heridas. Inevitablemente -ya se alcen de un triste jardín de asfalto o surjan en la linde de un camino de huerta-, no habrá vez que al descubrir estos árboles del sur no acudan a mi memoria las once sílabas de ese verso proverbial, invicto, majestuoso y humilde al mismo tiempo.

14VIII2019
Imagen: Página de un ejemplar con el dibujo sugerido de un revólver.
Texto: Es el poema con el que se cerraba Libro ciudad (XXIII Premio Vicente Gaos), editado por Renacimiento en 2006. Desde entonces, nadie -ningún lector, ningún miembro del jurado, ningún entrevistador ni reseñador ni crítico- se ha detenido sobre el efecto visual que quise imprimirle y que casi se anticipó a las palabras y a la factura premeditada de los versos. ¿Era tan difícil? Con qué poco se hubiera satisfecho mi vanidad y desencadenado mi empatía. Pero nadie, nadie.

15VIII2019
Imagen: Vista de la calle Trapería, casi desierta, desde una de las puertas de la catedral.
Texto: El ecuador del mes se materializa en la huida casi unánime de la ciudad hacia la costa o a los pueblos de montaña. Los que aquí quedamos figuramos torpes sobrevivientes tras una profecía bíblica. En España lo santifica una de tantas vírgenes; allá en Italia usan "ferragosto" (vacaciones de Augusto), término laico que extiende su significado a los días centrales del mes. Desde mañana empieza el lento, prolongado regreso.

16VIII2019
Imagen: Visión lunar sobre los edificios de enfrente, con baranda.
Texto: Luna de ayer, en mi balcón. Es la misma Luna de hoy, también la misma de mañana. Es la misma Luna que vio el primer homo sapiens, la misma que iluminó las noches de los dinosaurios, la misma que hechizará con su embrujo al bisnieto de un niño cuyo bisabuelo de su bisabuelo soy yo. Se contemple desde una terraza en Tokyo o desde un fiordo en Escandinavia, desde una duna saharaui o desde el balcón de mi casa, todas las lunas fueron y serán las misma Luna. Al menos mientras haya quien la nombre.

17VIII2019
Imagen: Manos de mi madre haciendo pan por última vez.
Texto: Disolver la levadura y preparar la creciente, cubrirla de calor para que suba, aguardar un tiempo, hacer nueve o diez pelotas que serán nueve o diez panes, espolvorear el hule y heñir cada una clavando los nudillos, darles forma y voltearlas sobre la artesa, marcarlas con un signo en el centro... Caldear el horno con la leña apropiada, barrerlo con un trapo húmedo, tirar un puñado de harina para ver si está a punto, introducir las piezas con la pala... Hoy hace un año que estas manos obraron el milagro; no imaginaban que sería su último amasijo.

18VIII2019
Imagen: Homenaje a Federico García Lorca, en el aniversario de su muerte.
Texto: Ya no se trata -no solo- de un ser humano al que se le arrebata la vida en nombre de un dios sectario y vengativo y de una patria patrimonializada. Ahora, a 83 años del asesinato, el símbolo se eleva sencillamente sobre la barbarie intolerable y gime aún desde un barranco o desde una cuneta, y clama contra el olvido desde los innumerables barrancos y cunetas de la geografía del odio. Me pregunto cuántos versos y escenarios, y qué metáforas de la dignidad, la libertad y la justicia fueron aniquilados con él en aquella hora siniestra.

viernes, 30 de agosto de 2019

05VIII2019
Imagen: Poema sobre mi madre.
Texto: Aunque en borrador lo titulé "Lejanía", luego he dudado entre "Nada y todo", "Hacia el abismo" o "Mi madre". Sé que es muy triste, casi me ahogo en el charco de sus versos, pero me apetece compartirlo: la tristeza, si uno acierta a expresarla, a universalizarla, puede ser bella y reconstituyente. O quizás no; quizás ni lo uno ni lo otro.

06VIII2019
Imagen: Mi hijo mayor saltando de cabeza al pozo de Somogil.
Texto: Yo nunca aprendí a volar, no de tal modo, y ahora lo miro como todos lo miran: con admiración, con cierta envidia, siguiendo la perfecta inercia del cuerpo que se eterniza ahí, entre el impulso y el impacto, protagonista absoluto de la escena. Si hay una edad para la audacia -también para la incertidumbre, también para la desmesura emocional-, esa es la adolescencia.

07VIII2019
Imagen: Libros de viaje apretados en el estante.
Texto: Nuestro mundo entiende el viaje como destino de placer y de consumo, como simple desplazamiento o "tour", y a la postre lo sublima como ineludible sello de clase. Si uno admite que no gusta de viajar -esto es: proveer reservas, acarrear bultos, cumplir trámites, transitar con iguales, trasladar las propias costumbres y manías, patear ruinas y museos, filmar reliquias y eventos, volver...-, a su alrededor se hace un silencio embarazoso que pone en riesgo su reputación, su actualidad.

08VIII2019
Imagen: Escultura de arena realizada en la playa de La Llana.
Texto: Nadie sabe si duerme, si toma un baño de sol y arena o si es cadáver de náufrago ilegal arrastrado por las olas hasta una playa del sur de Europa, del sur de España, este mediodía, ante la indiferencia o la vergüenza de la comunidad internacional. Dentro de un rato se diluirá en la eternidad de la que vino, como si nada.

09VIII2019
Imagen: Mis abuelos maternos, María Cruz y Jesús.
Texto: Ahí están, reunidos falazmente en un solo retrato, acotados sus rostros en un marco sin duda pretencioso. Ella con todas sus manías, maldades y rencores; él con su vanidad fanfarrona, sus aires de grandeza y su error último, definitivo. Existieron seis décadas bajo el mismo techo, pero nunca convivieron. De aquella larga e inútil desavenencia hoy nada queda; apenas, sí, el apunte intempestivo del mayor de sus nietos.

10VIII2019
Imagen: Torre de la catedral de Murcia con muchísimo cielo.
Texto: El Mediterráneo, siglo XXI después de Cristo, un barco en misión humanitaria, 121 refugiados sin refugio pero todavía vivos, algún vocero desarmado que ejerce de ministro, algún voxero que esgrime su intransigencia y su vileza.
Ahora, pues, que cada cual entienda lo que entienda, y que asuma su sitio en esta historia mirando a los ojos a sus hijos, a sus nietos.
Desde la periferia, el cielo es mucho más amplio y más cierto.

11VIII2019
Imagen: Cromos con la plantilla completa del F. C. Barcelona (1974-75 y 1975-76).
Texto: Qué lejos de aquel tiempo, de aquel mundo en que todo era comienzo y promesa -ni siquiera futuro-, de aquella demorada inocencia que se alimentaba de cromos de colores y nombres vitalicios.
Y, sin embargo, qué vívidas aún las sensaciones cuando el recuerdo las revuelve y las toca, las huele y las recrea, a partir de un objeto que se creía olvidado o de su imagen ya borrosa.
Algunas veces somos donde fuimos.

miércoles, 21 de agosto de 2019

29VII2019
Imagen: Instantánea (robada al televisor) con dos políticos sentados en acto oficial.
Texto: ¿En qué consiste el poder? ¿Por qué se materializa de ese modo y se anuda corbatas elegidas tal vez por sesudos asesores de imagen? ¿Qué piensa o qué maquina o de quién se ríe mientras la actualidad sucede tan cerca de su ambición, tan tocada por su empeño insaciable? ¿Por qué se aburre tanto de sí mismo y de la farsa que continuamente representa? Y sobre todo, ¿por qué pone las manos así?

30VII2019
Imagen: Jóvenes divirtiéndose con un animal astado, con público en balcones.
Texto: Pasarán décadas, acaso algún siglo más, no muchos. La mujer y el hombre se beneficiarán de los avances tecnológicos, añorarán otras formas de vida más originaria y primitiva, buscarán y hallarán otro lugar al que trasladar su inteligencia y su prepotencia, su creatividad artística y su vergüenza como especie, sus miedos ancestrales, sus deseos más limpios y sus dioses únicos y verdaderos. Pero hay una porción de la realidad que el ser humano, por más que se prolongue, nunca va a entender de sí mismo.

31VII2019
Imagen: Ristra artesanal con 43 cabezas de ajos, flanqueada por otras dos de panochas.
Texto: La mía es una generación bisagra, un salto infinito entre el tiempo de mis padres y el de mis hijos. Nací sin ducha en el aseo, sin televisor ni lavadora, sin un solo libro. Puse pellas de comida a las gallinas del corral, partí olivas con mazo sobre una banqueta, me senté en amplio círculo a pelar almendras y a echar tomates en conserva, vi amasar el pan y preparar el horno de leña, conviví con ristras de pimientos y cabezas de ajo y panochas de panizo. Esta imagen -tomada ayer, en la casa del pueblo, obra efímera de mi padre octogenario- refleja por sí sola un mundo antiguo, prehistórico, imposible.

01VIII2019
Imagen: Reflejado en el amplio espejo de una peluquería del barrio.
Texto: Esperando -ahora, aquí- bajo la mirada icónica de Elvis en el ángulo superior izquierdo. Esperar a otros llena una parte incalculable de nuestro tiempo, lo que a menudo se traduce en fastidio y nos impulsa a gesticular la desesperación que nos domina. Lo que no sabemos es cuánto hacemos esperar a los otros; lo que ni siquiera sospechamos es si alguien nos está esperando ya en alguna remota posibilidad del más incierto de los futuros.

02VIII2019
Imagen: Porche de la residencia de verano de la familia Rabal, hoy cerrada.
Texto: Si Miguel Delibes no hubiera reaccionado ante la injusticia más elemental para evidenciarla en una novela; si Mario Camus no hubiera sentido la llamada imperiosa de las palabras para convertirlas en imágenes; si Paco Rabal no hubiera interpretado como nadie al más inocente de los santos; si el Azarías no hubiera alimentado y visto morir a su milana bonita en un instante que singulariza y simboliza todo el horror de una época... Entonces yo no me hubiera detenido ante una casa baja de Calabardina para sorprender la fotografía que buscaba.

03VIII2019
Imagen: Pino asomado al dominio del valle de Murcia y otros pueblos colindantes.
Texto: "Lo que más hay en la tierra es paisaje": con este endecasílabo (así traducido del portugués) echa a rodar la novela que inaugura el singularísimo estilo narrativo de José Saramago, el mismo que a mí me deparó tantas páginas de felicidad como lector. En efecto, miremos adonde miremos, el mundo está impregnado por todas partes de esas líneas y colores y de esa armonía inexplicable -de esa belleza, en suma- con la que solo el arte compite a veces. A este árbol no le faltan vistas.

04VIII2019
Imagen: Atardecer de primavera en Cehegín.
Texto: Parecía como si todo en la terraza hubiera sido preparado siglos atrás: la mesa y los cubiertos, la postal decadente con tejados de antaño y una torre de iglesia, la lenta sinfonía del crepúsculo. Hasta la Luna había descendido para posar su redondez, su magia. Solo faltábamos nosotros, la aventura del dos.

sábado, 17 de agosto de 2019

22VII2019
Imagen: Mi hijo pequeño con su colección de animales de plástico.
Texto: Sabemos que el sentido del orden no se ciñe a una fórmula universal, que todo depende del criterio y la intención, y que lo que para unos es el desarrollo perfecto otros lo interpretan como un simple juego de simetrías o de secuencias geométricas que disimulan el caos. Pero la duda que me ronda esta tarde es si se hereda la percepción individual del orden, si de padres a hijos se transmite un modo concreto de disponer una serie de objetos en un espacio dado.

23VII2019
Imagen: Vieja construcción derruida en un paraje de monte con pinos.
Texto: Siempre ha llamado mi atención el abandono y la ruina de esos cortijos y caserones que, en otro tiempo de carencias y miserias de toda índole, debieron ser privilegiados y prósperos. ¿Cómo pasaban los dueños sus días y sus noches, en invierno y en verano, con sol y con lluvia? ¿En qué ocios y quehaceres cíclicos se les fue yendo poco a poco la vida lentísima de entonces? ¿Cómo acabaron sus hijos y los hijos de sus hijos y los que habrán llegado después? La decadencia es un tejado hundido, una pared de piedra derribada, una pintada gamberra.

24VII2019
Imagen: Yo en una calle de Granada, abril de 1990.
Texto: Hace casi treinta años, con la carrera casi terminada y una bolsa de sueños literarios, aquel muchacho de pelo largo e indumentarias de vaquero se dejaba hacer una fotografía (portada indefinida para un disco de sones rebeldes y letras protestonas) en una calle de Granada. Hoy es apenas un tic de mi memoria, el instante y mi pose detenidos, congelados en una imagen que nació melancólica y que tal vez nunca sospechó una reflexión así, tantos años después.

25VII2019
Imagen: Inspirada en la serie de cacas y mierdas de mi buen amigo J. J. Ballester.
Texto: A fe mía que cuando abrí esta ventana, hace menos de un mes, me hice el propósito de no hablar de políticas ni de políticos. Pero lo del otro día en La Rioja (de sonrojo subido), lo de hoy en Madrid (ahora mismo, en el Congreso de los Diputados) y lo de mañana en Murcia (léase la triple alianza de los balcones y las banderitas, esto es, la caricia indiscreta de la derecha más rancia con la más modernita y guay y con la más de siempre jamás por dios y por España) han doblegado mi voluntad y alterado mis sufridas vísceras. Lo siento...

26VII2019
Imagen: Esquina de comercio "low cost" con persiana bajada.
Texto: Cuando la visualicé, yo llevaba las manos en el volante, pero inmediatamente supe que quería esa composición, ese encuadre, ese reparto de colores y textos, ese revoltijo urbano de una realidad cada vez más artificiosa y ajena. Así que urgí a quien iba en el asiento de al lado -mi hijo, el mayor- y en tres segundos manipuló su teléfono, y en otros tres la reenvió al mío. Ahora, convertida en objeto enmarcado y ávido de público, cada cual verá una motivación distinta donde antes -antes de ser foto- acaso no hubiera visto nada que mereciera verse.

27VII2019
Imagen: Horizonte con asfalto y líneas de velocidad por delante.
Texto: Como todo el mundo sabe, el viaje suele ser un periplo de ida y vuelta. Aunque un mismo destino y una misma carretera se hayan repetido en uno y otro sentido durante casi una vida; aunque se ejecute la conducción ya mecánicamente, sin pensar, sin paisaje, dejándote llevar por la inercia motora del vehículo, hay algo que todavía preside y distingue lo más recóndito de mis percepciones: la sensación de expectativa al ir, la sensación de alivio al volver.

28VII2019
Imagen: Grupo de siete amigos con reses bravas pastando por detrás.
Texto: Todo se nos evidencia de repente muy azaroso y sin sentido, muy accidental, muy trágico. De izquierda a derecha, de pie: Pepe, Quines y Diego; agachados: Elías, Fede, yo y Andrés. Fotografía tomada en la finca La Canaleja, un 10 de julio por la tarde, quizá en 1990 o 1991. Hace casi veinticinco y no sé si otros quince años o más, respectivamente, que dos participantes de ese instante faltan ya en el partido de la vida.

lunes, 5 de agosto de 2019

15VII2019
Imagen: Exclusiva del hombre de la reja en Moratalla.
Texto: Nunca he compartido eso de que una imagen vale más que mil palabras; en todo caso, dependerá de la imagen y, cómo no, de las palabras. Por mi parte sé decir que en alguna ocasión sí he sentido que una sola palabra valía tanto o más que mil imágenes. Ahora, el microrrelato al que me referí ayer, que viene a completarse con la foto.

16VII2019
Imagen: Pozo de Somogil desde el sendero de llegada.
Texto: Hay marcos, encuadres y miradas por los que el tiempo no pasa. Ese de ahí permanece fijo en la retina de mi infancia; mejor dicho, en el recuerdo sublimado de aquella infancia que hoy rastrea el hombre que he venido a ser. Nada vuelve, todo se desliza en su universal fugacidad; pero a veces, durante una fracción de segundo, puedo sentir la emoción de un instante que no se ha movido de su sitio.

17VII2019
Imagen: Orla de alumnos y profesores de Filología Hispánica, promoción de 1985-1990.
Texto: El rompecabezas del azar -la casualidad o la causalidad o lo que algunos llaman pomposamente "el destino"- cruzó nuestras juventudes durante un lustro completo. De algunos nunca supe más allá de su rostro; de otros me llegó alguna noticia irrelevante; con muy pocos mantuve contacto amistoso, hasta que casi se extinguió en cualquier recodo del camino. A veces me pregunto qué otras vidas no vividas acechaban al alumno de la cuarta fila, segundo por la izquierda.

18VII2019
Imagen: Baldosas con lluvia en el patio de abajo de la casa.
Texto: No me canso de mirarlas, como si en el desorden aparente que tan bien conoce mis pisadas se escondiera algún mensaje oculto, alguna clave con que descifrar el ser que soy y el ser que seré y, sobre todo, el insondable no-ser, ese que antecede a la fecha exacta de mi nacimiento y que retomará su eternidad y su nada a partir de esa otra fecha no menos exacta, definitiva pero incierta.

19VII2019
Imagen: Foto de rigor vestido de parvulito, con un bolígrafo prestado.
Texto: No hay día que no sienta que necesito escribir, o lo que es lo mismo: el tiempo y la soledad de la escritura. Sé que hay quienes me juzgan egoísta y quienes me tachan de extravagante; y sé que el grueso de los que ni me tachan ni me juzgan no lo entenderían aunque vivieran mil años. Los días que no escribo me derrumbo en un abismo íntimo, imperdonable.

20VII2019
Imagen: Luna llena en la palma de mi mano.
Texto: Cuando hace cincuenta años dos americanos pisaron la Luna, yo tenía solo dos, así que no me enteré de aquella gesta. Más tarde leí la novela de Julio Verne y, esporádicamente, varias veces (la vida da mucho de sí) he tocado la Luna con mis dedos. Para conmemorar la efeméride dejo aquí unos versos (cosecha propia, claro) de la serie "Haykus lunares":

¿Sabe la Luna
que la luz que la llena
da en mi ventana?

El primer hombre
miró la misma Luna
que yo contemplo.

Luna gozada,
¿en qué tregua del tiempo
guardas mi instante?

21VII2019
Imagen: Perfil de mi madre, su rostro, en la terraza de la casa.
Texto: No es solo quedarse poco a poco sin recuerdos, existir en la zozobra de un tiempo caótico, sin horarios ni fechas, la extrañeza dolorosa de rostros familiares, el olvido de sí... Lo peor del Alzhéimer es que nos arrebata la mirada, la verdad limpia del otro, la emoción sin palabras.

domingo, 4 de agosto de 2019

08VII2019
Imagen: Alguna nube en el cielo azul.
Texto: Si para algo sirve la fotografía es para detener el instante efímero, que a veces parece arte aunque no lo sea. Siempre he preferido los museos al aire libre.

09VII2019
Imagen: Siete caracoles hacia línea de meta.
Texto: La fragilidad, la lentitud, el tiempo: todo es tan relativo y tan insignificante si acotamos cualquier imagen y la interpretamos desde parámetros cósmicos...

10VII2019
Imagen: Iglesia de Moratalla desde el cerro de San Jorge.
Texto: Tener un pueblo al que volver (como aquel Ulises, como don Quijote). Tener una referencia que no se mueve, un punto fijo donde alguien o algo aún te esperan.

11VII2019
Imagen: Gente en balcones con efecto distorsionado.
Texto: ¿Cuántos pedazos de nosotros habrá en los otros? La vida es un puzle a menudo grotesco donde las piezas solo encajan -o nos parece que encajan- cuando ya es demasiado tarde -o nos parece que ya es demasiado tarde.

12VII2019
Imagen: Interior de hotel y mujer que se aleja.
Texto: Un pasillo interminable y muchas puertas a uno y otro lado, y acaso solo una que se abrirá para ti. No sabes si vas o vuelves mientras miras en tu móvil una imagen de ti misma -ahora, de espaldas- avanzando por este mismo pasillo interminable. El instante teme que te gires y malogres el hechizo, que sorprendas el dedo inmediato que flexiona, que destruyas la foto que observas y te observa, que todo se evapore.

13VII2019
Imagen: Portada de Primeras impresiones, libro inédito.
Texto: Escribí mis textos iniciáticos, que alternaban prosas y versos, entre los quince y dieciséia años. Los mecanografié con la olivetti, en cuartillas dobladas; confeccioné luego unas tapas de cartulina y lo encuaderné todo con pegamento Imedio. Todavía puedo hojearlo y ojearlo, milagrosamente indemne, con una punzada anacrónica de vanidad. Es el único ejemplar de aquella artesana vocación literaria.

14VII2019
Imagen: Vaca mirando reja con tres personas.
Texto: A menudo la imagen busca las palabras, pero otras veces son ellas las que permanecen como huérfanas, a la espera de un trazo o de una ilustración que, mal que bien, las apadrine y justifique. Hace dos años escribí y divulgué un microrrelato al que hoy (esta mañana, móvil en mano) le he hallado maridaje.
Hace un mes que no paso por aquí. Aunque de natural reacio, abrí cuenta en una "red" de esas que llaman "social" y empecé a inyectarle cada jornada una imagen fotográfica (siempre mía) y un texto de acompañamiento (también mío, siempre). El soporte permite la ejecución inmediata de la idea, la diligencia técnica y la respuesta pronta del público que pulula por estos espacios de la virtualidad. El juego de imágenes y textos da mucho de sí, a veces no se sabe quién provoca a quién ni adónde conduce, y a mí me sacude la pereza y me garantiza algunos renglones vivificadores de reflexión cotidiana, un oasis de palabras que necesito como el agua que bebo y como el aire que respiro. No obstante, como desconfío de la intemperie de esos territorios fugaces y además debo fidelidad al blog Retales de mi alforja, me prometo trasladar aquí cada semana, de siete en siete, a toro pasado, aquellos textos imperiosos y sucesivos, aunque ya destetados de su originaria imagen (que sustituiré por un título sugerente). A ver qué tal.

miércoles, 3 de julio de 2019

Hago cuentas de mis correrías crepusculares durante el primer semestre del año. Lo desgloso aquí con ánimo de presunción, para recrearme en la constancia y en sus frutos, y confío en que los tres lectores -tres- que todavía intuyo en este sitio excusen la debilidad de los datos. Añado que prefiero correr solo, por un circuito fijo que no me distrae ni me obliga a corregir azares, sin ninguna ortopedia ni ingenio auricular, sintiendo en plenitud el ritmo de mi cuerpo y el ciclo de mi respiración, pensando.
Entre el 7 de enero y el 25 de junio salí a correr treinta y dos veces: siete en enero y siete en febrero, seis en marzo, tres en abril, cinco en mayo y cuatro en junio. Los días 12 de abril y 6 de junio alcancé mi tope: dos horas completas sin detenerme. En total he cubierto 2557 minutos, esto es, 42.6 horas, a una media de ochenta minutos por sesión. De la distancia recorrida no sabría decir, salvo que calculo, grosso modo, que cada vuelta de diez minutos equivale a unos 1700 metros, lo que supone unos 10.2 kilómetros por hora. Entonces son... ¿434.5 kilómetros en seis meses? No sé si es mucho o poco, pero no esperaba más de mis fuerzas ni de mi maltrecha perseverancia.