jueves, 12 de julio de 2018

Días atrás se me ahogó el teléfono móvil -cayó al retrete- y con él la red de contactos y conversaciones y la cuantiosa galería de fotos de toda índole que se me fueron añadiendo en los últimos tres o cuatro años. No tuve la precaución de prevenir lo que, sin embargo, es fácil que suceda, acaso necesario. Ahora pienso en esa cadena oculta de momentos almacenados que poco a poco indulté del olvido y aparté de la nada, en esa secuencia de imágenes guardadas para nunca que ya no volverán a mí, que se han diluido sin haber alcanzado más que una existencia virtual, digital, y siento la pérdida como si se tratase de una realidad física, como si se me hubiera amputado un miembro que estaba ahí aunque yo no lo utilizara.
Hay un halo melancólico en cualquier fotografía, sobre todo en las que se apiadan de instantes familiares, un impulso que nace ya triste porque reina irremediablemente en el pasado y comprende que no sobrevivirá a ningún futuro sensato, como esa estrella apagada hace milenios que todavía nos mira con su luz de entonces.

viernes, 6 de julio de 2018

Ecos de mar.
Rumores de un eterno.
Profundidades.

martes, 3 de julio de 2018

La indiferencia
de los astros, arriba,
es lo que envidio.

sábado, 30 de junio de 2018

Del colombiano Nicolás Gómez Dávila, uno de sus escolios (especie del aforismo): "Verdadero aristócrata es el que tiene vida interior, cualquiera que sea su origen, su rango o su fortuna".
La modestia, por definición, siempre es falsa, ya que la modestia es mismamente la divulgación de la humildad, y toda apropiación verbal de una virtud se significa en la inmodestia. Pero hay una forma de modestia, en el seno de la falsa modestia, que a menudo nos será incluso tolerable: esa que despliega sin vanos oropeles su discurso cercano, simpático, noble.

viernes, 29 de junio de 2018

Personaje gris, empleado de banca o funcionario de correos, por ejemplo. Se pasa media vida proyectando una novela para la que toma notas en decenas de cuadernos y papeletas, pero nunca se decide a escribirla. Incluso, redacta cerca de un millar de dedicatorias destinadas al millar de lectores con nombre y apellidos, entre imaginados y reales, que acudirán con su ejemplar para que él se lo firme en una mesa dispuesta en unos grandes almacenes. Y eso es lo que queda al fin: el mero afán que se sustancia y acecha tras el millar de dedicatorias futuras (de lectores imaginados y reales) que uno de sus hijos recopila y edita con dinero póstumo en una modestísima imprenta de la ciudad.

miércoles, 27 de junio de 2018

De Luna en Luna
se encadenan los días,
sellan su nada.

martes, 26 de junio de 2018

Confundir la circunstancia (o las circunstancias, que se quieren pasajeras y ocasionales, frívolas) con el destino (que no tolera bien el plural, y cuya gravedad a menudo se tensa en arco para salirse de los dígitos que acotan la propia vida) es la prueba inmediata del conformismo, la mejor coartada que ha inventado el fracaso, el camino más corto a la definitiva claudicación.

miércoles, 20 de junio de 2018

Lo único que le pido a la música es que no estorbe al silencio, a mi silencio.

domingo, 10 de junio de 2018

A partir de cierta edad, hacer tiempo (esto es, aplazar el presente y colmarlo de futuros idealizados, embellecidos) ya no es lo mismo que perderlo, como perderlo nunca fue lo mismo que matarlo; es, de las tres, la peor opción, la más insensata y la más cobarde.