jueves, 8 de septiembre de 2011

INSOMNIO

Anoche se repitió, como anteanoche y como la que las antecede. Llevo casi toda la semana tardando en conciliar el sueño, lo cual no ha de interpretarse en modo alguno como preocupación (¿quién convirtió en sinónimos eternos el "desvelo" y los "problemas"?), sino que, en mi caso, es más bien lo contrario: la señal exacta de que a mi cerebro y a mi sistema nervioso han regresado antiguas inquietudes, la alegría inefable de que ya se me insinúa y me empuja la certeza de nuevos proyectos literarios, la obviedad de que a mi obstinación o a mi talento los acompaña por fin el optimismo, después de un largo periodo de hastío contemplativo, encharcado de perezas. Y la inercia de las cosas me ha traído aquí, susurrándome al oído que había llegado la hora de restaurar mi diario abierto, mis queridos retales, a la luz de este propósito.

3 comentarios:

Vargas dijo...

Me alegro, Pedro, no por el insomnio, claro, sino por el regreso de los retales. Aquí estaremos, remendándonos con ellos el espíritu y la mollera. Salud y fuerza.

carmen dijo...

A mis desvelos les vienen bien los tuyos ya que preveo poder llenar insomnios míos con productos de insomnios tuyos. Mira qué bien!

María dijo...

¡Que alegría! Desvelate. Ojalá mis noches insomnes fueran tan optimistas como las tuyas. A ver que nos deparan esos ojos abiertos en la oscuridad.