miércoles, 17 de septiembre de 2008

¿OTRA POÉTICA?

Los poetas, y sobre todo los animadores de la Poesía como suceso público, son muy dados a provocar la escritura de "poéticas", esto es: reflexiones hilvanadas sobre el cómo, el qué y el para qué de la poesía que ellos mismos perpetran. A mí, como hacedor en ciernes, me pidieron también alguna parrafada para acompañar la novedad impresa de aquellos racimos de versos primerizos que de tarde en tarde me premiaban en lejanos concursos. Y yo, claro, caí unas cuantas veces en la tentación de hacer el paripé, bien es cierto que dándole al discurso una apariencia de "contrapoética" que iba muy bien con la autoproclamada rebeldía de mi espíritu de vocación marginal (y así me ha ido).
Es evidente que nunca creí ni en lo uno (la poética) ni en lo otro (la contrapoética), pues al cabo son las dos caras de una misma moneda que no paga nuestra osadía. Confieso que nunca me sedujo la impostada pose -salvo que, por definición, toda pose es impostada- de quienes profanan su fe teorizando categóricamente sobre el misterio de su arte, dando por sentado que ese arte es suyo y que, siéndolo, contiene algún misterio. Descreo, pues, de cualquier especie de manifiesto volandero o de poética al uso, tentativas todas que en general sólo sirven para chulear maneras y para conciliar al poeta con sus medios y sus miedos, con sus dudas y certezas, balanceando su ego en la cuerda floja de la autoafirmación narcisista.
Es por eso que a menudo, para no perder el norte, me impongo dos relecturas que hacen las veces de una monumental poética, la que otros ya escribieron por mí y en la que mi antiguo afán se reconoce sin fisuras: Cartas a un joven poeta, de Rilke, y Viaje a Ítaca, de Cavafis. Éste es mi credo.

3 comentarios:

carmen dijo...

Y, con algunos matices, el cap. XVI
de la segunda parte del Quijote, porque todo, señor hidalgo, está en el Quijote.

Pedro López Martínez dijo...

Obviamente, obviamente. Con matices y sin ellos. Por cierto, tampoco me disgustan los epílogos de Borges a sus propios libros de poesía. Y al´gún día me referiré a las anotaciones de la Yourcenar al final de su novela sobre Adriano. Pero, no sé, lo de Rilke y Cavafis son palabras mayores. O eso creo. Saludibesos!!!

Sebastián dijo...

Tengo que ponerme al día y comienzo por donde me quedé.

He tenido (y tengo aún) mucho trabajo y para colmo he estado francamente fastidiado por culpa de una bronquitis muy desagradable, con fiebres que han rozado los cuarenta.

Precisamente me han pedido hace poco una poética (dándome libertad para escribir una contrapoética) por primera vez en mi vida y mis puntos de vista coinciden bastante con los tuyos.

Rilke o Pessoa (para mí más que Cavafis) son un gran referente. También Valéry: "Escribir - para conocerse - y eso es todo".

Pero qué bien traido el comentario de Carmen. "La pluma es lengua del alma", efectivamente, y cada cual tiene la suya.

Un abrazo.