sábado, 17 de enero de 2015

SABINA Y YO

Las letras de Joaquín Sabina son un surtido bazar de recursos y figuras que más de una vez sentí la tentación de someter a estudio. Seguro que otros lo habrán hecho por mí. Las comparaciones y metáforas, las antítesis, los abismos de la hipérbole y la antonomasia, unido a una percepción cordial y a menudo desenfadada de la poesía y de la propia vida, convierten sus palabras en un manantial fresco que nunca dejará indiferente a quien trabaja y se preocupa por el lenguaje. 
La otra tarde, mientras revisaba por enésima, con determinación de poda, la prosa esforzada de unas páginas mías, antiguas, me di de bruces con cierta escena en que el personaje cerraba el párrafo "como un perro sin amo". Lo borré de inmediato, convencido de que el mismo símil ya lo había usado Sabina en cualquiera de sus éxitos, aunque no recordaba bien dónde; luego continué con la purgativa labor de lima, quitando de donde mi buen juicio me dictaba que sobraba.
No era la primera vez. Ya sacado de imprenta, en la página 13 de Libro ciudad (Renacimiento, 2006), me topé con el verso "hasta fletar las cientotreintaiséis muecas o miembros agarrotados como signos de interrogación", e inmediatamente reparé en aquella canción, una de las más celebradas de Sabina, en que "el portazo sonó / como un signo de interrogación". ¿Cómo no lo había detectado hasta entonces, si a todos los poemas del libro les había dado mil vueltas antes y después del premio, antes y después de revisar las galeradas previas a la impresión? ¿Se trataba de un plagio inconsciente, de un contagio lírico, de un burdo descuido, de un triste azar?
Por la noche, como si dudara de mi intuición, el insomnio me levantó a hurtadillas e indagó por mí. En efecto, se trataba del tema Y sin embargo te quiero; pero -oh sorpresa- el sintagma que a mí me había sonado a Sabina por la tarde no era "como un perro sin amo", sino "como un gato sin dueño", lo que viene a ser lo mismo, o similar.

1 comentario:

josefkosta dijo...

Bueno, no te preocupes; como dijo alguno, todo lo que no es plagio es tradición.