domingo, 1 de noviembre de 2015

Muchas ideas confusas. Dispersión, aturdimiento, falta de voluntad, desánimo, casi entrega. Rencillas continuas con el dios del tiempo, con el dios del espacio, con el dios del orden, con el dios de los imprevistos.
A mi alcance, con una señal por el capítulo 18, Biografía del silencio de Pablo d'Ors, que remueve dentro de mí el antiguo discurso de las distracciones (todo cuanto nos aparta del camino trazado, o lo que es lo mismo, de la búsqueda del ser que somos) y la urgencia de barrer alrededor para que en el horizonte solo se muestre lo único, lo esencial, lo que da sentido a todo.
Barrer, sí, pero... ¿cómo?, ¿con qué ímpetu?, ¿con cuánta fe? Y sobre todo, ¿a qué precio?

2 comentarios:

Murciaútil dijo...

Lo mejor de esa historia de Foucoult es que es la historia sin cumplir de cada uno de nosotros

Murciaútil dijo...

Me he confundido con "El olvido de sí". La biografía del silencio está pendiente.