lunes, 18 de enero de 2016
El éxito y el fracaso son errores de cálculo, cuando no tristes feudos de la casualidad y del azar. Solo quienes eligen vivir al margen, sin pena ni gloria, calmos testigos de la prisa y el ruido que todo lo devora, rozarán de tarde en tarde la íntima esencia de su propio ser, su sarpullido de verdad.
lunes, 11 de enero de 2016
jueves, 31 de diciembre de 2015
CLAUDICACIÓN O TREGUA
Buenas noches y adiós.
La luz que fui
se apaga entre cesiones y renuncias.
Ahora solo resta
reinventar el silencio, la soledad, las sombras.
Sacudirme los sueños y el delicioso afán,
trascender el hedor de la derrota.
No ser nadie ni nada más allá de esta hora.
Aprendiz de mortal, ya solo espero
que el tiempo se haga cargo de mis cosas.
Buenas noches y adiós.
La luz que fui
se apaga entre cesiones y renuncias.
Ahora solo resta
reinventar el silencio, la soledad, las sombras.
Sacudirme los sueños y el delicioso afán,
trascender el hedor de la derrota.
No ser nadie ni nada más allá de esta hora.
Aprendiz de mortal, ya solo espero
que el tiempo se haga cargo de mis cosas.
jueves, 24 de diciembre de 2015
miércoles, 23 de diciembre de 2015
jueves, 10 de diciembre de 2015
Sin fecha expresa, en el reverso de una servilleta que conserva el reclamo de una cafetería de la calle Santa Teresa que ya dejó de existir, Jorge Martínez de Paco intuyó estas palabras:
"Si cifras tu éxito y tu fracaso en circunstancias externas, en el tumultuoso vocerío que logren arrastrar tus obras, en la publicidad y difusión de las mismas, en el rendimiento de caudales que generan, entonces es que todavía no has entendido el secreto íntimo del arte, la dicha extrema de la soledad creativa, la gloria inefable de un proceso que se basta a sí mismo y que casi se eterniza en su suma de instantes".
Hoy trato de imaginar el día y la hora y los pormenores exactos que condujeron a Jorge hacia esa cafetería extinta, hacia esa papeleta que aún registra el trazo limpio de esas palabras que releo como si estuvieran hablándome a mí, necesariamente a mí.
"Si cifras tu éxito y tu fracaso en circunstancias externas, en el tumultuoso vocerío que logren arrastrar tus obras, en la publicidad y difusión de las mismas, en el rendimiento de caudales que generan, entonces es que todavía no has entendido el secreto íntimo del arte, la dicha extrema de la soledad creativa, la gloria inefable de un proceso que se basta a sí mismo y que casi se eterniza en su suma de instantes".
Hoy trato de imaginar el día y la hora y los pormenores exactos que condujeron a Jorge hacia esa cafetería extinta, hacia esa papeleta que aún registra el trazo limpio de esas palabras que releo como si estuvieran hablándome a mí, necesariamente a mí.
domingo, 29 de noviembre de 2015
Un baño de sol es lo más parecido a una sesión de meditación trascendental. La desnudez completa, la tregua del pensamiento, el abandono dichoso de que hablaban los místicos, el silencio del ser que se sabe y se quiere sólo y solo, aquí y ahora. Por estos parajes transitaban las musas de otros tiempos.
lunes, 23 de noviembre de 2015
viernes, 20 de noviembre de 2015
domingo, 15 de noviembre de 2015
La casualidad no conoce límites, y en ello en parte radica su prestigio.
La noticia de los atentados de París, la noche del viernes, me sorprende por la página 32 de una novela que me llegó de rebote (nunca la hubiera buscado) y que voy leyendo entrecortadamente, a ratos muy esporádicos. Hoy la he cogido con más empeño (hasta la página 109), sin duda alentado por el singular paralelismo, casi vaticinio, entre los derroteros de la trama y los sucesos terribles de la capital francesa. En la contraportada se informa, además, de la circunstancia no menos casual de que Sumisión se puso a la venta en Francia el mismo día que unos terroristas consumaron su matanza en la redacción del Charlie Hebdo.
No sé qué desenlace me aguarda al final de la historia (que discurre en un futuro próximo), como no sabemos qué dosis de sinrazón y de fanatismo nos deparará el día de mañana. Ni siquiera Michel Houellebecq puede saberlo.
La noticia de los atentados de París, la noche del viernes, me sorprende por la página 32 de una novela que me llegó de rebote (nunca la hubiera buscado) y que voy leyendo entrecortadamente, a ratos muy esporádicos. Hoy la he cogido con más empeño (hasta la página 109), sin duda alentado por el singular paralelismo, casi vaticinio, entre los derroteros de la trama y los sucesos terribles de la capital francesa. En la contraportada se informa, además, de la circunstancia no menos casual de que Sumisión se puso a la venta en Francia el mismo día que unos terroristas consumaron su matanza en la redacción del Charlie Hebdo.
No sé qué desenlace me aguarda al final de la historia (que discurre en un futuro próximo), como no sabemos qué dosis de sinrazón y de fanatismo nos deparará el día de mañana. Ni siquiera Michel Houellebecq puede saberlo.
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