De acuerdo, admito que sí: hace más el que quiere que el que puede; sin embargo, no me cabe duda de que en innumerables ocasiones quiere más el que puede que el que hace por querer, lo cual condiciona no solo nuestras querencias sino también nuestras posibilidades de éxito.
Pero, por encima de toda variación, sostengo, como principio definitivo, que puede más el que hace que el que quiere.
jueves, 3 de noviembre de 2011
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