jueves, 8 de octubre de 2015

A finales de julio quisieron acompañarme nuevos versos de Margarit. Copié fragmentos en una página de mi agenda, a la espera de encontrarles un espacio algo más perdurable. No estaba lejos, no era difícil:
"Ya no me queda más que algún recuerdo
para explicarme que es, en el amor,
donde he ido dejándome la vida".
"Vivir, al fin y al cabo, es buscar un consuelo
a través del dolor de las palabras".
"[...] ¿Desde dónde vino
todo el amor que me enseñó
una manera honesta de hacer versos?"
"Ninguna lógica puede salvar
el abismo que se abre entre decir
te quiero y no decirlo".
"Me fui quedando solo, como aquellos
que no han amado nunca sus errores".
"[...] la verdad,
un destello en un charco de agua sucia".
"París únicamente está en mis ojos.
No volveré a escribirle otro poema".

martes, 6 de octubre de 2015

Si me paro a pensarlo, debo admitir que ha habido hasta cuatro autores que me influyeron extraordinariamente y que sin duda habrán afectado a mi forma de escribir (para bien y para mal, claro), hasta el punto de que durante alguna época de mi vida me obsesioné con su obra y con su circunstancia personal. Me refiero, cronológicamente, a Jorge Luis Borges, Antonio Muñoz Molina, Miguel Espinosa y José Saramago. También hubo otros que me fueron muy próximos y sin los cuales no podría completarse el puzle de mis afinidades (Fernando Pessoa, Juan Rulfo, Albert Camus, Gabriel García Márquez, Cesare Pavese, Julio Cortázar, Milan Kundera...), pero que por la razón que sea no alcanzaron ese extremo de veneración mórbida.
Observo que no hay ninguna mujer. Observo que en casi todos destaca su dedicación preferente a la ficción narrativa, a la prosa. Tal vez vuelva a pensar en todo esto.

lunes, 5 de octubre de 2015

Con más o menos dignidad, con más o menos arte, el gran reto de cada día es sobrevivirlo, sobrevivirse. Hasta que llega el último.

jueves, 1 de octubre de 2015

En medio de la clase, fuera de contexto, una alumna recién llegada me pregunta si yo soy escritor. La miro con fingida extrañeza y ella aclara que se lo ha dicho otro chico de otro curso. Mi perplejidad se toma su tiempo para tratar de convencerme a mí mismo antes de emitir una sentencia, sea afirmativa o negativa.
Soy escritor porque escribo, eso está claro, no lo voy a negar, y también porque hay por ahí un manojo de libros de poesía y de prosa con mi nombre en la portada y algunos datos que me identifican. Pero son títulos que no se han vendido, páginas que pasaron inadvertidas y de las que apenas he obtenido algún beneficio económico ni merecieron la atención de los críticos ni el reconocimiento sincero de casi nadie. Entonces, en realidad no soy escritor, pues no vivo de ello ni vislumbro a estas alturas un porvenir a la par honesto y literario; y, sin embargo, escritor es lo único que he sentido que era o que podía llegar a ser desde que con menos de quince años me alcanzó la magia de las palabras, la dicha de los versos, el veneno de la ficción...
En fin, que cada cual saque sus propias conclusiones.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

No entiendo nada, o muy poco. Con el paisaje de fondo de la vergonzante oleada de personas que busca refugio y se agolpa en las fronteras interiores de la vieja Europa, aturdido por esas imágenes de frío y hambre que tanto se parecen a las fotografías de aquellos trenes hitlerianos rumbo a las cámaras de gas, un astronauta de apellidos hispanos dice -acabo de leer el titular en una hoja de periódico- que "antes de ir a Marte, debemos establecernos en la Luna". Qué forma más sutil de mirar para otro lado.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Nunca entendí los nacionalismos ni los regionalismos ni los localismos. No entendí ni los del lado de allá ni los del lado de acá. Ahora que las cosas andan como andan en el nordeste de la Península Ibérica, creo que habría que recuperar la vieja idea de hermanarnos definitivamente con Portugal para formar un solo país, un solo estado. Y, alimentando la utopía de José Saramago, soñar que todo él se agrieta por los Pirineos y por la línea de Cataluña y flotamos unos y otros a la deriva, océano abajo, como una isla.

martes, 22 de septiembre de 2015

Haber nacido y seguir vivo:
no hay milagro comparable a ras de tierra.

viernes, 31 de julio de 2015

Referido a la lengua, un adjetivo sinónimo de "escueto" que no sea "conciso". No, no es "parco". Existe, sé que es una esdrújula que pugna en la consabida punta de la lengua. Más de media hora para encontrar la palabra, extraviada en cualquier laguna de la memoria. Al fin llega, poderosa como un vaticinio cumplido: "lacónico".

lunes, 27 de julio de 2015

Hay un sosiego que es anterior a todo, que late en todo y que sobrevivirá a todo. Es un presentimiento que todavía no tiene nombre ni, por consiguiente, realidad, pero que se impone como una certeza absoluta mientras contemplo el cielo con sus astros en la noche eterna de mi verano cuarenta y ocho.

domingo, 26 de julio de 2015

Consumió las horas y los días tratando, sin éxito, de poner orden en su vida; hasta que de improviso lo alcanzó la muerte y en un instante todo encontró, definitivamente, su sitio.